En las últimas décadas se ha observado en todo el mundo un dramático incremento en las pérdidas debidas a la ocurrencia de catástrofes naturales. Las razones para dicho aumento son múltiples, aunque, sin duda, podemos citar el incremento de la población mundial, el rápido crecimiento urbanístico de las ciudades (muchas de las cuales están construidas sobre zonas de elevada peligrosidad sísmica), etc
La estimación de escenarios de daños presenta un potencial inmenso para mejorar la respuesta de los sistemas de emergencia. A través de información de daños, las autoridades responsables de su coordinación pueden priorizar la respuesta y los esfuerzos de recuperación en aquellas zonas que han sufrido un mayor impacto por el terremoto. Si este tipo de información se proporciona en tiempo real (puede variar desde minutos a horas dependiendo del nivel de precisión que se requiera de los resultados), constituirán un mecanismo idóneo para toma de desiciones. Si la información se proporciona en forma de escenarios posibles ante la ocurrencia de un terremoto será una herramienta fundamental en la ordenación urbana, el reforzamiento de las estructuras, el diseño de los planes de emergencia, etc..
En cualquier caso siempre debemos recordar el hecho de que no son los terremotos los que matan a las personas sino los edificios e infraestructuras vulnerables los que lo hacen.
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